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La escopeta de avancarga
Por JUAN CARLOS DI PIETRO

Los expertos en balística dicen que la escopeta ideal sería aquella cuya recámara sea de igual diámetro que el del caño y las paredes del cartucho casi nulas. De esta forma se eliminaría el cono de forzamiento que es el primer escollo que encuentran los perdigones al pasar de un diámetro superior a uno inferior, sufriendo deformaciones por compresión en el pasaje a través del mismo. El segundo escollo que encuentran los perdigones es el choke o estrangulamiento del caño en su boca, el cual hace que varios perdigones se deformen de tal manera que van a parar a cualquier lado. Si bien esta última constricción tiene la gran ventaja de concentrar el resto de los perdigones dentro de una rosa más cerrada.

La únicas escopetas sin cono de forzamiento son las escopetas de avancarga puesto que al no necesitar de una recámara para alojar un cartucho, tienen un diámetro parejo desde la base hasta la punta del cañon donde pueden ser totalmente cilíndricas o con Choke. Esto no significa que la escopeta de avancarga sea la escopeta ideal y que uno tenga que vender su escopeta de retrocarga y salir corriendo a comprar una de avancarga, sin embargo tengamos en cuenta que las concentraciones de perdigones realizadas por Fred Kimbell, a quien se le atribuye la invención del Choke, nunca fueron superadas por una de retrocarga.

Son varios los motivos por los cuales se está volviendo en el mundo a disparar con escopetas de avancarga. Primero es que pueden concentrar tan bien como sus hermanas de pólvora viva, luego influye también el hecho de que sean nostálgicas, que sean divertidas de usar, que hacen la caza más deportiva y un poco más difícil y sobre todo porque darles de comer representa un ahorro sustancial de dinero.

Muchos de los tiradores, sobre todo en Europa y EEUU que por medio de la avancarga han logrado bajar sustancialmente los costos, manteniendo la misma cantidad de entrenamiento y deporte.

Existen dos formas para hacerse de una escopeta de avancarga, una es comprar una escopeta vieja por lo general fabricada en el siglo XIX, o comprar una réplica moderna.
Existen todavía bastantes escopetas de avancarga originales, muchas de ellas hermosas piezas de colección y de excelente manufactura y con precios bastante oscilantes. En su mayoría las culatas tienen una caída y una comba que puede resultar incómoda para el tirador acostumbrado a las escopetas modernas. Éstas deben ser examinadas por un buen armero que entienda de pólvora negra, para verificar si pueden ser disparadas. En esto hay que ser cuidadosos ya que por mejor aspecto que tenga la escopeta por fuera, por dentro la historia puede ser muy distinta. Por lo general los calibres son raros y es muy común encontrarse con escopetas de calibre 11, 14 y 8. En estos tipos de calibre es imposible adaptar los elementos más comunes de carga como ser las copitas plásticas y los cartones de cierre, por lo tanto es necesario recurrir a un sacabocados del diámetro del cañón a fin de cortar las tapitas de cartón y los tacos de fieltro separadores a la medida de éste, o bien recurrir al viejo método de usar como separadores bollos de papel de diario entre la pólvora y los perdigones. Esto último tiene la desventaja de crear una rosa despareja y de expulsar un papel encendido que puede ser foco de un incendio en un campo seco. Tal es el caso de mi escopeta doble belga calibre 14 que tiene un diámetro de .69” (17,8 mm) que necesita de un sacabocado de 18 mm para fabricar tanto tacos como separadores y que me ha permitido poner en la cacerola varias liebres en los últimos años, y les puedo asegurar que un animal cazado con avancarga tiene otro sabor.
En mi caso particular todavía no tengo en claro si como para cazar o cazo para comer. Fui educado para comer todo bicho que cazo y no cazo más de lo que puedo comer. Cuando se abre la temporada de caza nos vamos con la familia al campo y salgo a cazar a campo traviesa sin perros y con la escopeta de avancarga al hombro. Salgo a patear los potreros hasta que alguna liebre se dispara por sorpresa, trato de seguirla con la mirada para ver donde se detiene y saber donde buscarla, y es allí por lo general donde mi doble belga hace su trabajo. Con un solo bicho me doy por satisfecho ya que no es cuestión de andar cargándome de mayor peso y cuerear más de lo necesario. Esa misma noche, Elisabet, que amen de ser mi amada esposa es una gran cocinera, prepara la liebre y nos sentamos a la mesa con los chicos en una ceremonia para mi muy especial ya que me siento el padre de la familia Ingalls que ha cumplido en poner la presa en la mesa. Es por eso como les decía antes, que cazar con avancarga tiene otro sabor.

La otra alternativa es comprarse una escopeta de avancarga de fabricación actual. Éstas están hechas de aceros modernos (de todas formas no están diseñadas para soportar cargas de pólvora viva) y el diseño de las culatas es más recto acomodándose a la forma moderna de encarar. Por lo general los caños están revestidos en su interior con una capa de cromo-níquel lo que las hace más resistentes a la corrosión y facilita la limpieza. Los calibres más usuales son el 12 y el 10.

El único propelente seguro a usar en este tipo de arnas es la pólvora negra y sus sustitutos en volumen como la Pirodex, en nuestro caso local es aconsejable apegarse a la Inka-el y alejarnos de las pólvoras que venden las santerías. El componente más importante de una carga en una escopeta de avancarga es el taco separador entre pólvora y munición. El viejo truco del papel de diario cortado en tiritas y luego hecho bollo o bien el papel higiénico pueden dar buenos resultados como separadores entre pólvora y perdigones y como tapa de perdigones siempre que los tiros sean a corta distancia, si bien trae consigo aparejado el riesgo de incendios en bosques o campos secos.

Una rosa más cerrada se obtendrá usando tacos de fieltro o de fibra, de aquellos que se usaban en la recarga del cartucho de cartón y siempre existe la alternativa de fabricárselos uno mismo con sacabocados y una plancha de fieltro o en su defecto de telgopor de aproximadamente 2 cm de espesor y luego engrasarlos. Con el mismo sacabocados se pueden fabricar las tapitas de cartón de aproximadamente 1 mm de espesor para ser utilizadas en sellar toda la carga por encima de los perdigones. También se pueden fabricar tapitas de cartón de 2 a 3 mm de espesor para colocar entre la pólvora y el taco de fieltro, cosa que también altera la rosa de dispersión, o bien usar 2 o 3 tapitas de éstas para reemplazar el taco de fieltro como solía hacer V. M. Starr quien en su tiempo ganó varios concursos de escopeta compitiendo con otros tiradores que usaban escopetas modernas.

Para tiros a larga distancia se pueden usar las copitas plásticas o concentradores que utilizan los cartuchos modernos siempre que no entren flojos en el interior del caño. En su defecto uno puede fabricar con cartulina un cilindro similar a estos concentradores para lograr achicar la rosa de dispersión y crear un falso Choke. Cada arma es única y hay que experimentar con diferentes elementos de carga, cartones, tacos, medidas de pólvora y perdigones a fin de estudiar las mejores cargas para distintas situaciones. Esto nos va a dar la pauta de la versatilidad de la escopeta de avancarga. En caso de ser una escopeta de dos caños éstos se pueden cargar en forma diferente para adecuarse al tipo de tiro o cacería que nos proponemos. El hecho de experimentar y conocer lo que puede hacer nuestra arma con distintos tipos de carga nos va a permitir adaptarnos in situ y de inmediato a las condiciones cambiantes que pueden surgir en una cacería.

La escopeta de avancarga es un desafío y aparte de lo divertido que es el dispararlas, poseen una gran potencia balística. Si se la carga en forma apropiada puede acercarse mucho a reproducir los coeficientes balísticos de sus hermanas modernas. La escopeta de avancarga es ideal para trap, skeet, aves y hasta inclusive ciervo a corta distancia usando bala esférica.

Complementarios a la escopeta de avancarga, existen otros elementos que facilitan y agilizan su carga. Una polvorera o cuerno de pólvora con una medida prefijada para la carga habitual o un medidor regulable. Con cualquiera de estos elementos es necesario tener en cuenta que cuando se carga un arma de pólvora negra, nunca debe verterse la pólvora al interior del caño directamente de la polvorera o el cuerno, ya que pudiera darse el caso de tener en su interior algún resto de materia encendida y provocar la explosión del cuerno o polvorera. Siempre debe verterse la medida de pólvora en un pequeño recipiente o medidor y de éste pasarlo al interior del caño. Los recipientes por lo general se hacen de una punta de cuerno ahuecada o bien una vaina de un cartucho, cortada de forma tal que solo pueda entrar en su interior un determinado volumen o peso de pólvora (ver tabla adjunta). Este tipo de carga o medición se conoce como carga volumétrica o de peso en volumen y sobre todo en escopetas ha trascendido las barreras del tiempo. Si nos detenemos a analizar la recarga de los cartuchos de escopeta veremos que tanto en los de pólvora negra como en los de pólvora viva, todos los equipos de recarga vienen con una medida en general regulada en drams que se usa para cargar al ras y de esta forma determinar una cantidad específica de pólvora y una de perdigones. Usualmente era la misma medida para ambos. Este es un método de carga volumétrica que nació con la avancarga y se sigue manteniendo aún hoy en día con la pólvora viva.

Otro de los elementos útiles del escopetero de avancarga es el contenedor de perdigones con dosificador regulable el cual permite extraer del depósito un determinado volumen o peso de perdigones. Otro elemento invalorable es el morral o cartera que se lleva al hombro, en el cual se llevan tacos, tapitas, fulminantes, balas de plomo del diámetro del arma y demás elementos útiles a tener a mano en el campo.

Hay muchos que por practicidad prefieren usar las cargas rápidas. Éstas consisten en pequeños contenedores de plástico en los cuales se han vertido con antelación las medidas de pólvora y perdigones prefijados. Con esto se acelera mucho la carga del arma sobre todo si se usa un porta fulminantes.

Aquellos que prefieren una carga muy veloz tienen la alternativa de preparar cartuchos de papel. Estos son unos cilindros de papel encerado que envuelven en columna todos los elementos de la carga o sea pólvora taco, separador y perdigones y en el caso de ser de papel nitrado lo único que cabe hacer es mandar el cartucho por la boca del arma, baquetearlo, colocar un fulminante en la chimenea y disparar casi tan rápido como un cartucho moderno.

La escopeta utilizada para las pruebas de esta nota que nos acercó Marcelo Faltracco es una Fratelli Pietta de dos caños yuxtapuestos en el mítico calibre 10 que representa un diámetro de aproximadamente 20 mm. Este hermoso ejemplar pesa 3,3 kilos, su culata segrinada es de estilo inglés, las platinas de percusión son labradas y marmoladas y el arma en si presenta un excelente balance. Los caños tienen 28” de largo o sea 710 mm y tienen un sistema de anclaje de doble gancho y pasador que permiten separarlos del arma con suma facilidad, posibilitando de esta forma una comodidad tanto en la limpieza como en el transporte del arma. Las pruebas se realizaron en los polígonos de Escopeta y de Pólvora Negra del Tiro Federal Argentino de Nuñez.

El proceso de carga de una escopeta de avancarga es bastante simple si bien toma más tiempo que introducir un cartucho en la recámara de la escopeta moderna.

Previamente a la carga en si hay que secar los caños para eliminar el aceite de los mismos y secar las chimeneas con un limpia pipas. Luego una vez verificado que el arma está descargada conviene quemar un par de fulminantes para desalojar de las chimeneas cualquier partícula bloqueante o residuo de aceite que pudiera quedar en ellas.

Antes de cargar cualquier arma de avancarga de percusión debe verificarse que las chimeneas no contengan ningún fulminante. Lleve el o los martillos hacia atrás hasta la posición de seguro o primer descanso. Vierta desde el cuerno o polvorera una medida de carga en un contenedor o medidor regulable preparado para tal fin. En el caso nuestro (usando una escopeta de actual fabricación del calibre 10) empleamos 80 grains de Inka-el. Vierta el contenido de la pólvora del contenedor en el cañón y repita este procedimiento con el segundo caño si es que su escopeta es doble, teniendo la precaución de no meter dos cargas en un mismo caño. Es importante prestar atención y generar una rutina de carga a fin de que cada paso en el proceso se realice en una determina secuencia.

Para separar la pólvora de la carga de perdigones, coloque en la boca del caño un taco de fieltro o varios tacos de cartón grueso o ambas cosas a la vez. Con la baqueta de carga se manda el taco hacia el fondo hasta que haga tope con la carga de pólvora. Trate de asentar los tacos siempre con una presión uniforme, lo que garantizará en cierta medida la uniformidad del tiro.

Tome ahora una medida de perdigones y viértalos en el caño. En nuestro caso utilizamos 1,5 onzas de perdigones del 7,5 lo que representa aproximadamente 320 perdigones de plomo puro.

Introduzca por la boca del caño una tapita de cartón delgado y con la baqueta asiéntela fuertemente sobre la carga de perdigones. Coloque la baqueta en su alojamiento por debajo de los caños.

Ahora coloque el fulminante en la o las chimeneas, monte hacia atrás el martillo y el arma está ya lista para disparar.

En la prueba de tiro al platillo contamos con la invalorable colaboración de César Salibe, Campeón Nacional de doble trapp y foso olímpico, quien después de un par de tiros de práctica nos hizo notar que los tiros parecían salir con poca velocidad y algo bajos. Solucionamos el tema aumentando la carga a 100 grains. Esto sumado a que César comenzó a apuntar un poco más arriba, hizo que nos deleitáramos viendo como se destrozaban los platillos en el aire. Como conclusión determinamos que no solo las escopetas de avancarga pegan sino que el Maestro Salibe pega con cualquier fierro.

En el polígono de pólvora Negra probamos la dispersión de la rosa a 40 metros y logramos meter en el círculo central 175 perdigones sobre 315, lo que nos dio una concentración de 56%. No tan mal para una escopeta sin choque aunque estoy seguro que con un poco más de experimentación se pueden lograr concentraciones mucho mejores.

Sobre el mismo blanco y a igual distancia disparamos un proyectil esférico de 18 mm de diámetro y 550 grains de peso, envuelto en un parche de tela para que tomara bien las paredes del caño, atrás de 80 grains de inka-el, el cual cayó un poco bajo. Aumentamos la carga a 100 grains y comprobamos que los dos caños a esa distancia pegaban casi en mismo lugar donde apuntamos, los dos tiros separados por una pulgada, excelente agrupación para un arma de ánima lisa.

Además de la precaución de no cargar pólvora directamente de la polvorera o cuerno existen otras medidas de seguridad que se aplican sobre todo en una escopeta de avancarga de dos caños. Muchas veces uno dispara un solo caño y luego lo quiere volver a cargar. En este caso siempre debe sacarse previamente el fulminante que está puesto en la chimenea correspondiente al caño aún cargado, antes de comenzar la carga del otro. Una descarga accidental podría darse y usted tiene la mano muy cerca del caño. La misma precaución cabe para la manipulación de los rifles express. Aunque el segundo caño haya quedado cargado siempre péguele una baqueteada para afirmar los perdigones en su lugar, ya que no es infrecuente que luego de dos o tres tiros con el caño derecho y ninguno con el izquierdo, la carga de este último se haya desplazado hacia adelante creando una situación de riesgo. A la pólvora negra no le gusta para nada tener una columna de aire delante de ella ya que puede levantar mucha presión. Mientras realiza la operación de carga siempre ponga la punta del caño en forma oblicua y alejada de su cuerpo y cara, vertiendo los componentes en forma inclinada. Remueva siempre los fulminantes cuando deje apoyada la escopeta o cuando cruce alambrados y cuando transporte el arma en un vehículo. Nunca lleve el arma con los martillos totalmente levantados, siempre debe llevarlos en la posición intermedia de seguro, salvo que anticipe un posible disparo como cuando caza con un perro que le ha marcado una presa. Si no realiza el disparo remueva los fulminantes antes de bajar los martillos. Y nunca use pólvora viva ni mezclas dúplex en un arma de avancarga. Por último y esto corre para cualquier arma de avancarga de percusión: si después de disparar, el martillo vuelve hacia atrás automáticamente, significa que, o hay una presión excesiva y hay que disminuir la carga de pólvora o el orificio de la chimenea se agrandó, por lo que es hora de cambiar la chimenea. Si no corre el riesgo de clavarse un martillo en cualquier parte de la cara. Cuando uno tiene incorporadas estas reglas el uso de la pólvora negra es tan seguro como el de cualquier otra arma.

 

 

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